Balcells tampoco pudo ganar en el penúltimo encuentro de la eliminatoria, y completó la debacle del equipo español en esta eliminatoria. Aunque el partido era ya intrascendental, los dos jugadores alieron a dejarse la piel sobre la pista, y el encuentro duró 2h y 15 min, disputándose dos tie-breaks a lo largo del mismo.
El primer set fue el más disputado de todos, y, después de que ninguno de los jugadores perdiera su servicio, se llegó a la muerte súbita. Allí Balcells se scaudió los nervios en los momentos clave, y después de una disputadísima muerte súbita, se llevó la primera manga por 7-6 (9).
Fue en el segundo parcial en el que las cosas empezaron a rodar mal. Siemerink conseguía dos breaks en los juegos iniciales, y, claro, en una superficie como esta un break es medio partido. El holandés mantuvo su saque e igualó el partido a una manga: ya todo dependía del tercer set.
Y en el tercer la igualdad continuó siendo la nota predominante del partido. Ninguna rotura de servicio, y, de nuevo, trágico desenlace: tie-break. Esta vez Joan no se mostró tan seguro y perdió en la muerte súbita por 9-7, dejando la última oportunidad de ganar un punto en manos del mallorquín Carlos Moyà.